Sergio Ramos International

Cuando todavía estaba en la universidad y no sabía para dónde tirar mis amigos lo tenían claro: hay que tirar para el erasmus. No hace falta hacer un gran trabajo de investigación para saber que la mayoría de las carreras universitarias son una tapadera del programa internacional. En la facultad, más que conocimiento, se lleva uno experiencias. Y no hay nada mejor para tal propósito que hacer la maleta y marchar a un país de Europa del este, donde las experiencias vienen envueltas en sábados noche, fiestas de alcohol barato y atractivas jóvenes de mirada azul. Con estos mimbres, no sé cómo no hay todavía una estatua del irlandés Peter Sutherland, fundador del Erasmus, en cada Universidad.

Que no tuve la oportunidad de disfrutar la experiencia sería decir demasiado. Lo que nunca tuve son agallas para cambiar la comodidad del hogar por las obligaciones de la independencia y todo bajo la promesa de bellezas caucásicas que vete tú a saber. Terminé dejando pasar la oportunidad porque otra cosa no, pero a ver pasar trenes no me gana nadie. Me puedo tirar toda la vida y sin problema. Ni sudo, ni me agobio, oigan. Uno se va dando cuenta, cuando ha visto algo de este perro mundo, que a veces el mejor lugar es la estación donde te encuentras. 

El erasmus llega cuando llega y a Ramos le ha tocado con 35 palos, una mujer que promete llevar el término “commuting” a otro nivel y una camada de chiquillos. En el primer entrenamiento se le veía risueño, tranquilo, tirando de las palabras que había ido sacando en el viaje de avión; you ok? Family good? Good. Todo very good. 

Hasta que se ha puesto a llover porque otra cosa no, pero los del sur somos un poco gremlins. Y ha sido ahí, más o menos, cuando intuyo que ha dicho que el Real Madrid es lo más grande y todo eso. Y que estaba en París para ganarlo todo. Porque los hombres bajo el sol parecen merecer la vida y bajo la lluvia parecen llenos de propósitos, escribió Canetti. Hay una diferencia y es que cuando te apetece hacerlo es Erasmus y cuando no, es viaje de negocios. Y otra más, del Erasmus no te quieres volver y de lo otro no paras de pensar por qué has ido. 

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