Hacer scrolling en tu muro es como viajar a un pasado donde fuimos felices
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Hacer scrolling en tu muro es como viajar a un pasado donde fuimos felices

Hoy iba a ser un día más, pero has subido foto. Y aquí estoy. Delante de mi Smartphone esperando a que el 4G tiña mi pantalla de recuerdos.

Hacer scrolling en tu muro es como viajar a un pasado donde fuimos felices. Yo no soy muy listo. Pero hasta el más tonto sabe que alguna vez nos quisimos más allá de las pantallas.

Ahora ya no sé quién eres. Y si me cuelo en tu perfil, tienes fotos de viajes que no planeamos y comentarios de followers que no conozco. Supongo que tú sientes esa misma sensación cuando aparezco de imprevisto en tu muro con una de mis estúpidas fotos.

A veces pienso que el followback nos hace daño. Instagram es una droga dulce que nos pasará factura. Pero ahí seguimos. Y hoy has subido foto post en los que ya no me reconozco. No sé tú. Pero yo creo que éramos más felices en Messenger.

Y si rastreo en Booking mi próximo destino, aparece una pestaña recomendándome un viaje que dejamos planeado a medias. Y si me da por entrar a Facebook, el algoritmo sigue empañado en traerme “recuerdos” de vuelta. Creo que Zuckerberg es el único que sigue apostando por nosotros.

Le he preguntado a mi compañero de piso si deberíamos bajarnos de estos likes a deshoras y de estas stories con segundas y me ha dicho lo siguiente.

Hacer scrolling en tu muro es como viajar a un pasado donde fuimos felices.

Imposible no querer a este violinista húngaro de cuarenta y tantos años. Lo cierto es que no he sabido que contestar. ¿Sabrías hacerlo tú?

Lo único que sé es que los problemas viajan en la maleta y no los cobra Ryanair, y qué los miedos viajan más rápido que la luz, y que la luz no termina de encenderse si no estás aquí para prenderla.

Pienso que tuvimos suerte de no conocernos por aquí. Ya sabes: jugar con las cartas boca arriba, como se hace ahora. Lo creas o no. Hay gente ahí afuera eligiendo de quien enamorarse:

Por el nombre.

Por el color de pelo.

Por el número de followers.

Amor a la carta.

Amor de internet.

Y hay que tener muy mala suerte para no acertar alguna vez con unos dados trucados.

Mientras esperaba a que se cargara su foto alguien ha dejado en su muro este párrafo de André Aciman que me ha recordado a ti.

No podrán deshacerlo, ni describirlo, ni desvivirlo o volver a vivir, simplemente está ahí incrustado, como la imagen estática de las luciérnagas sobre un campo estival al atardecer que parece decir una y otra vez: “podía haber sido así”. Pero volver atrás es falso. Pasar página es falso. Mirar hacia otro lado es falso. Intentar reparar todo lo que es falso resulta ser igualmente falso.

Hoy has subido esa nueva foto tuya. Así que aquí estoy: buscando wifi para encontrarte a ti.