ANTES QUE SE ACABE

ANTES QUE SE ACABE

De camino a casa hablaba con un amigo sobre los días que se parecen demasiado entre sí. A veces me siento como el protagonista de El Nadador, pero cambiando las piscinas por fines de semana. Dan ganas de gritarle al tiempo: ¿a dónde vas? 

Cuando a ti también te suceda, cuando sientas que los días se difuminan o pienses que todo sigue igual (excepto tú), recuerda:

Elige un libro por su portada. 

Escribe a mano: no permitas que tu caligrafía desaparezca. 

Escribe para tener ideas, no para expresarlas.

Escribe una carta a un ser querido.

Ve al cine por el cine.

Haz una flexión más.

Haz un par de abdominales más.

Trabaja un poco menos.

Si no hay tiempo que perder, tómate un descanso.

Recuerda ir despacio para ir suave porque yendo suave se va rápido.

Desea un buen día a un desconocido.

Escucha el idioma de los pájaros. 

Sé rico en valores, educación y tiempo.

Sé pobre en fanatismos, extremos y comparaciones. 

Cierra los ojos en mitad del tumulto. Permítete escuchar lo que tu cuerpo dice. 

Y, sobre todo, esto de Jules Renard:

Si sientes que has perdido el día piénsalo y no lo habrás perdido. 

Una cita para reflexionar:

«Nunca serás feliz si continúas buscando en qué consiste la felicidad. Nunca vivirás si estás buscando el significado de la vida». 

Albert Camus

Un discurso para motivar

Una película para no pestañear:

Locke.

Un podcast para desconectar:

Los últimos de la lista.

Un truco para aliviar la ansiedad:

Contemplar las estrellas ayuda a relativizar los problemas. Aunque parezca una tontería, se trata de una forma sencilla de meditación. 

Haz la prueba. Sal ahí afuera. Respira hondo. Siente el viento en la cara. Déjate llevar por la inmensidad de lo que nos rodea.

*Leído en Arma de Titanes de Tim Ferris. 

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