METRO MADRID

TÚ YA ME ENTIENDES

Mientras caminaba por el andén nuestras miradas se cruzaron por última vez. Un tipo que venía a la carrera apoyó su mano sobre mi hombro y me dijo que no me preocupase. “Aquí esto pasa mucho”. “Dentro de poco llega otro igual”. 

Y llegará, pero no será igual.

CONVERSACIÓN EN EL METRO

Mientras caminaba por el andén los botones de las puertas del tren empezaron a llorar aceite para engrasar. Un campeón del mundo de Guitar Hero y un asiático adicto a las máquinas tragaperras fueron los primeros en caer. Se formó una cola que ni el primer día en Carabanchel cuando apareció Excálibur clavada en lo alto de un Mercadona. Las puertas seguían a lo suyo y los dedos se tronchaban cada vez con más celeridad. Como conozco el idioma de las máquinas un botón me susurró el gran secreto: “solo hay que esperar a que me ponga en verde”. 

LOS DÍAS PERDIDOS

Mientras caminaba por el andén repasé mentalmente las reuniones previstas. Tres presenciales. Siete por videollamada. Calculé que volvería a las diez. Estaba por responder una llamada cuando un hombre me mostró un calendario con mi cara en portada. Sorprendido me acerqué a preguntar.

–Son los días, dijo.

–¿Qué días?

–Tus días perdidos. No los esperabas, ¿verdad? Han venido. 

Me cedió uno. Dentro, una foto de Martina soplando unas velas. Amigos. Un paseo con Toby. Mi madre al teléfono como esperando una llamada. Quise decir algo, pero el hombre había desaparecido. Cambié de línea y apagué el teléfono que seguía sonando.

Concurso microrrelatos Metro Madrid

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