LOS MALOS DE SPACE JAM

A la tierna edad de veintitrés años, un joven catarí llamado Nasser bin Ghanim Nassida Al-Khelaïfi, se acercó a un cine de barrio a ver Space Jam. La buena, claro: la protagonizada en 1996 por Michel Jordan. Y el espectáculo debió impresionarle tanto que, en aquella sala oscura, entre palomitas, risas y latas de Coca-Cola, se dijo: un día construiré un equipo tan temible como los Monstars.

Ese día ha llegado. Para la 2021/22 el PSG tiene el que probablemente sea el mejor equipo de fútbol que ha existido jamás. El joven ha cumplido su objetivo y los Monstars se han hecho realidad. Cuando yo tenía quince años también soñaba con tener uno de esos equipos pero en el PES.

Lo peor de tener el mejor equipo de la historia es que se espera de ti que seas el mejor equipo de la historia. La Champions ya no es un objetivo (ni una necesidad) es una obligación. Las demás competiciones se dan por descontado. Cada domingo el equipo parisino no jugará para ganar los 3 puntos sino para mantenerlos.

No sabemos todavía cómo el equipo gestionará los egos, pero ya sabemos cómo gestionará las derrotas: con estupor. Los que no saben perder es porque no están acostumbrados y estos no parecen haber mordido mucha tierra.

 El Barcelona está guardando luto, todavía creen que todo es un sueño de Resines del que despertarán más pronto que tarde. Los ingleses han puesto la máquina del dinero a funcionar. El Madrid es un gato viejo y herido esperando su oportunidad. El Bayern se han quejado, dicen que no es justo (tan justo como que tu cantera sea el resto de equipos de la Bundesliga).

En fin, van todos tarde. Remando a contracorriente. Pero deberían estar contentos: todos han ganado una excusa para perder. Don Dinero es una fuerza imparable, eficaz y letal. Los sueños de los niños con dinero se cumplen y no siempre son maravillosos. Menos mal que el futbol sigue siendo eso que decía mi abuelo: once contra once. Balón y a seguir.

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