MIS AMIGOS DE INSTAGRAM

A veces me creo amigo de los famosos que sigo por Instagram.

Sé que no puedo llamarles por teléfono y preguntarles cómo les va todo, pero a veces me acuerdo de ellos y me pregunto si están bien. Sé que las redes sociales son como las primeras citas en las que uno siempre es más guapo, más alto y más interesante de lo que es realidad, pero ayer estaba escuchando a Old Pine de Ben Howard después de un largo tiempo, y me trajo muy buenos recuerdos de mi vida en Irlanda.

Entonces fui para Instagram y revisé sus publicaciones, me pareció que todo le iba bien, pero para estar seguro le dejé un mensaje privado. Le dije de forma muy breve (pues siempre me da cierto reparo molestar), que esperaba que todo fuera all right y en un arrebato de locura casi le suelto un a ver si no vemos, pero también en mi locura hay ciertos límites.

Es como en mi novela favorita, The Catcher in the Rye, cuando Holden describe esa sensación sobre aquellas personas que nos hacen sentir algo por dentro: “What really knocks me out is a book that, when you’re all done reading it, you wish the author that wrote it was a terrific friend of yours and you could call him up on the phone whenever you felt like it”.

Lo cierto es que nunca me ha contestado ninguno (mi mayor logro es que Xabi Alonso me dejará en visto). Los sigo y los echo de menos, y me acuerdo de ellos de vez en cuando porque me parecen personas interesantes, porque me han enseñado algo valioso o porque, simplemente, los asocio a buenos recuerdos.

Y es verdad, no los conozco en realidad. Pero me encantan las personas que se siguen ilusionando por muy arriba que estén. Esas que no miran los fuegos artificiales por encima de los fuegos artificiales. Y creo que así son ellos, mis amigos de Instagram.

No Comments

Post A Comment